Los Reemplazos de Rodilla

Últimamente ha estado caminando sin ningún problema, pero unos días atrás comenzó a sentir que el movimiento de su rodilla está limitado, la siente pesada y ha comenzado a doler, pero usted no le presta atención, pues piensa que es algo pasajero.

Se toma una pastilla para el dolor y espera que se alivie, como si fuera un dolor de cabeza. Hoy se ha levantado con más dolor al pisar y subir las escaleras para ir al dormitorio. Esto ha comenzado a ser un problema y entiende que debe visitar médico para que le recete un medicamento más fuerte y que le diga que no tiene nada malo. Al llegar a la oficina, éste le examina la rodilla, le hace unas preguntas y le ordena unas radiografías. Al llegar el resultado del estudio le dice que tiene artritis en la rodilla y que está un tanto avanzada. Usted lo mira a los ojos y le pregunta: “¿qué vamos a  hacer?”

La artritis es una enfermedad degenerativa y destructiva que no tiene límites. No tiene distinción de persona, raza, sexo, edad, lugar o tiempo. Existen diferentes formas de artritis como, por ejemplo, la osteoartritis, la cual está asociada al proceso de envejecimiento y daño mecánico; y la artritis reumatoide, que es cuando el cuerpo crea anticuerpos contra el propio cartílago, tejido que recubre las articulaciones y sirve de amortiguador entre dos huesos que se encuentran en un punto.

Esta condición no tiene fronteras y una vez comienza, no conoce barreras. Existen ciertos tratamientos que pueden aliviarla, como los ejercicios de fortalecimiento de músculos (no de alto impacto), que pueden ayudarle a bajar peso: lo cual es la causa principal de artritis, y a eliminar un poco la carga recibida en la articulación, absorbiéndola así los músculos ejercitados. También existen abrazaderas,  medicamentos antiinflamatorios, inyecciones intra articulares, artroscopía de rodilla para limpiar los fragmentos sueltos y los meniscos (almohadillas, amortiguadoras) degenerados y por último, el bastón, andador o sillón de ruedas. Todas estas modalidades alivian el dolor, pero no lo curan en su totalidad.

Cuando un paciente siente que todas esas opciones no funcionan, que caminar es un don:  que los medicamentos le hacen más daño que bien: que subir y bajar escaleras sea un logro: que entrar y salir de su vehículo sea un sueño y que sus actividades generales y personales del diario vivir no sean productivas, tiene que comenzar a considerar una articulación artificial.

Por lo general, este procedimiento se lleva a cabo en caso de artritis de las rodillas, caderas, hombros, codos y tobillos pero, más comúnmente, en las rodillas. Requiere de una evaluación médica preoperatoria que certifique que usted goza de una condición cardiorespiratoria  óptima para este procedimiento.

La cirugía en general es corta (alrededor de una hora) y se mantiene en el hospital alrededor de tres días para comenzar la terapia de ejercicios y entrenamiento de ambulante. La anestesia más utilizada es la epidural y, muchas veces se puede mantener hasta un día después de la cirugía para aliviar el dolor.

El reemplazo de la articulación consiste en eliminar el cartílago dañado y sustituirlo por un implante de Titanium y plástico. Hoy día, la tecnología existente es muy moderna y segura. Según las estadísticas,  estos componentes tienen una sobrevida de 20 a 25 años en un 85 por ciento de los casos.

De todo el proceso, lo más que demora es la rehabilitación, la cual podría tomar entre seis a doce semanas. El paciente debe utilizar un andador durante aproximadamente, seis semanas, no por lo implantes, pues estos están fijos con cemento ortopédico, sino por el sanados de los tejidos que rodean estos implantes. Luego, debe continuar con un bastón por cuatro semanas para su seguridad. Se estima que el tiempo de recuperación puede tomar entre dos a cuatro meses, con resultados de buenos a excelentes en el  90 por ciento de los casos.

Esta es la parte a la cual más respeto le tiene los pacientes, pues los saca de carrera por este periodo de tiempo. Muchos de estos pacientes tienen empleos o negocios propios que no pueden abandonar. Otros viven solos y no tienen quién los ayude.

Luego del procedimiento será necesario un seguimiento con su ortopeda para detectar cualquier fallo que ocurra con su nueva articulación artificial. El paciente no debe sentir temor por esta cirugía, pues la misma puede cambiar su estilo de vida.

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