Reemplazos de Rodilla

El hecho de romper la rutina en un día tan ajetreado, te hace pensar más de una vez si puede o no visitar una oficina médica y, sobre todo, la oficina de un ortopeda. De hecho, algunas veces esperamos sentirnos realmente mal de salud antes de ir.

Para que vean que esto es así, les voy a contar un caso muy peculiar de un paciente llamado Juan, que me llamó mucho la atención.

Un caso especial

Juan era un paciente de 65 años de edad, que padecía de dolor en ambas rodillas hacía cinco años. Había tomado todo tipo de medicamentos y usado ungüentos recomendados por amigos y familiares. Además, trató diversas rodilleras que vendían en las farmacias. Siempre lucía muy molesto, pues no podía hacer sus actividades diarias, cuando el siempre había sido un atleta.

Pensaba que eso era algo pasajero, pero al ver que no se le quitaba, decidió visitar a un médico amigo suyo. Éste lo inyectó, lo que hizo que Juan se molestara más, pero esto no lo alivió. Entonces lo refirió a otro colega.

Así fue como llegó donde el ortopeda. Juan lo miró sorprendido y hasta atónito, ya que no entendía la razón del referido. El ortopeda le dijo que tenía artritis severa, que ya había agotado todos los recursos conservadores y que nada le iba a ayudar, excepto una rodilla artificial.

Juan lo miró y le dijo: “El día en que me acepten en el equipo de los Yankees de New York, yo me la hago”. A lo que el médico contestó: “Al menos usa un bastón”… Pero Juan le dijo que no, pues la gente iba a decir que estaba viejo, y se fue de la oficina. Luego de transcurridos tres meses, regresó a la oficina del ortopeda con mucho dolor y un bastón en la mano. El doctor le dijo que lo estaba haciendo muy bien, pues eso le ayudaba a aliviar el dolor. Entonces, Juan le confesó que venía porque quería hacerse la cirugía. El ortopeda sorprendido, le preguntó si al fin lo habían aceptado en el equipo de los Yankees. Él le contestó que no, pero que quería ingresar al equipo de los que podían caminar sin dolor. De ese modo, este hombre obtuvo su articulación artificial y hoy se encuentra caminando felizmente y realizando sus actividades sin dolor.

Dolor en las rodillas

El dolor de rodillas, combinado con incapacidad funcional y limitación en las actividades del diario vivir, hace que una persona se sienta desesperada e impotente.

Cuando ese dolor está presente, hay que buscar la razón y origen del mismo. Puede deberse a un dolor de espalda o de la cadera del mismo lado, a una pobre circulación, a una enfermedad del  menisco a una bursitis alrededor de la rodilla o a artritis. Es un mensaje que nos da nuestro cuerpo de que algo no anda bien.

Lo primero que hay que hacer es un buen examen físico de la rodilla, para descartar algunos de estos problemas. Luego, hay que sacar unas placas sencillas, las cuales muchas veces brindan valiosa información. Al ver las placas, se puede saber si hay algún grado de artritis afectando las rodillas.

Dependiendo el grado de artritis, existen diferentes alternativas de tratamiento. Y antes de llevar a cabo cualquier tipo de cirugía, se deben  agotar todas las alternativas de tratamiento conservador, como pastillas antiinflamatorias, medicamentos, inyecciones, modificación de actividades, pérdida de peso y el uso del bastón para ambular. Cuando todos estos tratamientos fallan y el dolor continúa, es el momento de pensar en el algo más: una articulación artificial.

Una gran esperanza

Se estima que el número de reemplazos de rodilla hechos en Estados Unidos es alrededor de unos 150,000 anuales, y la cifra continúa aumentando.

El propósito de este reemplazo es aliviar el dolor, causado por la artritis, con o sin deformidad. La selección del paciente está basada en la edad, el peso, el género, las expectativas de éste y el impedimento funcional.

Hoy día la tecnología es muy buena y estos reemplazos pueden durar de 20 a 25 años. La cirugía es sumamente rápida y su recuperación toma de dos a cuatro meses. Las complicaciones envueltas son muy bajas (menos de un porciento) y la estadía es de tres días tomando terapia física.

Hay muchos mitos sobre este tipo de cirugía, pero solo tu médico puedo explicarte y orientarte al respecto. Recuerda que la vida es movimiento…y sin éste, no tendríamos una buena vida.

Revista Buena Vida – Junio 2001

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